Ingite nº 30 · Julio de 2020

17 INGITE motivaciones, vienen a coincidir con los intereses de ciertas universidades politécnicas, cuyos rectores ejercen su influencia en la Conferencia de Recto- res (CRUE), de tal forma que plantean ante el Ministerio de Universidades la desvirtuación del EEES en España en lo que respecta a las ingenierías. Sintéticamente, el actual Grado en Ingeniería consta de 240 créditos aca- démicos distribuidos en cuatro cursos. Como dije, la formación es generalista y el título faculta para ejercer la profe- sión de ingeniero. Los mencionados rectores de uni- versidades politécnicas proponen una integración del grado y el máster, con una duración de cinco a seis años y, como efecto de la operación, una obvia devaluación del grado, que se difuminaría en el nuevo ‘paquete’ aca- démico. Parte de la triquiñuela, rayana en el juego sucio, consiste en difundir, tanto verbal como panfletariamente, que el Grado en ingeniería no otorga competencia al graduado y que este no puede hacer proyectos si carece del Máster, por no ser ingeniero. Una de las más visibles causas para la propuesta es que, en las escuelas de Ingeniería, se viene produciendo una baja de matriculaciones porque los alumnos, una vez alcanzado el grado, se integran de forma inmediata en el mundo laboral. Si el grado y el más- ter resultan soldados y unificados, es obvio que el alumno estará más años en las escuelas, viéndose obligados a cursar los másteres oficiales impues- tos con esta argucia, le convenga e interese o no. Las universidades po- litécnicas deberían asumir el fracaso de su política de másteres oficiales obligatorios y aceptar llanamente que los graduados desean, en su mayoría, encontrar un puesto de trabajo y que, de modo igualmente mayoritario, lle- van a cabo su especialización fuera de la universidad. Ese no es un buen camino y lo apropiado, antes de que el daño sea mayor y se cree una realidad sostenida sobre el papel y las normas abusivas, sería ‘resetear’ la situación. Como ha dicho impecablemente José Antonio Galdón, presidente del COGITI, “la so- ciedad no necesita ingenieros supe- riores ni ingenieros inferiores: necesita a los mejores ingenieros y trabajando todos juntos”. ● “ Las universidades politécnicas deberían asumir el fracaso de su política de másteres oficiales obligatorios y aceptar llanamente que los graduados desean, en su mayoría, encontrar un puesto de trabajo

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